jueves, febrero 9, 2023

revolución en mónaco: Cumpleaños Charlène de Mónaco:así es su nueva vida, todo lo que ha cambiado (y lo que no)


Elena Castelló

Estamos asistiendo al resurgir de toda una princesa:
Charlène de Mónaco, que hoy cumple años. Una nueva etapa que la convierte, por fin, en la verdadera regente de Mónaco (por mucho que nos duela por la princesa
Carolina).

Tras sus descalabros del pasado, la
nueva Charlène ha conseguido que
sus padres se muden a Mónaco, irse vacaciones secretas con su marido, el
príncipe Alberto, y cuenta con un nuevo equipo capitaneado por su hermano
Gareth Wittstock. Con todo a su favor esta misma semana se enfrenta a la cita más significativa de la agenda monegasca de principios de año: la
festividad de Santa Devota (esa que eludió el año pasado por estar aún enferma).

El camino que ha recorrido hasta este punto ha sido largo.
Charlène de Mónaco reapareció en público el pasado 30 de abril de 2022, tras 15 meses alejada de la vida oficial por culpa de una enfermedad. Tras aquella primera cita en público, en la que aún parecía insegura, la cuñada de
Carolina de Mónaco cogió el ritmo y ha conseguido entrar en 2023 dando lo mejor de sí misma.

Es una nueva
Charlène irreconocible para los propios monegascos: cercana, sonriente, enamorada, serena y que ha multiplicado sus apariciones oficiales. Un cambio que se ha gestado poco a poco, a lo largo de todo el año pasado, pero de manera sostenida. Hoy podemos decir que el cambio de la princesa se ha hecho evidente. Sus gestos, su actitud e incluso su aspecto físico han evolucionado.

La princesa aparece contenta y ha definido sus gustos y sus looks de manera definitiva y muy personal. Parece que ya no tiene dudas. Su papel es apoyar a su esposo siendo el centro de la vida institucional de Mónaco y participar en la proyección internacional del principado, labor que realiza, por ejemplo, con la fundación que lleva su nombre y que acaba de cumplir 10 años.

¿Podríamos decir que la
Charlène de ahora es la princesa que seimpre quiso ser? Puede. Pero lo que sí podemos asegurar es que se parece, cada vez más, a la princesa que Mónaco necesita: cómoda y comprometida con su papel institucional.

Retrato oficial de la princesa Charlène con su esposo, el príncipe Alberto, y sus hijos /

instagram

En los primeros actos oficiales de esta nueva etapa escogió estar acompañada de su marido, el
Príncipe Alberto II, y de sus hijos,
Jacques y Gabriella. Todo comenzó en el Torneo de Fórmula E, donde a pesar de estar con su familia se mostró algo ausente, incluso distante.

Una semana después fue la entrega de unos trofeos de rugby, uno de sus deportes favoritos. En tan corto espacio de tiempo su evolución ya fue evidente: sonrisas, calidez y continuas muestras de cariño hacia los galardonados. El cambio de Charlène ya estaba en marcha. .

La radical transformación física de Charlène, paso a paso

En cuanto a su estilo, la primera transformación la vivió su pelo. La princesa se hizo un
corte pixie, rubio platino que no la ha abandonado desde sus primeros días de vuelta en Mónaco. Deportivo, práctico y con una elegancia refinada, define a la princesa con un aire muy personal y moderno.

El 17 de junio, en la ceremonia de apertura del 61
Festival de Televisión de Montecarlo, también pudimos comprobar que su estilo se ha reafirmado y que esa elegancia contemporánea que fue, poco a poco, convirtiendo en su seña de identidad es ya un referente en el armario de la princesa.

En esta ocasión brilló con un vestido asimétrico y con un hombro al aire, con bajo desigual con volante, de color verde, perteneciente a la última colección de primavera/verano de
Lanvin. Era lo mejor del glamour
lo mejor del glamour de Charlène. La princesa combinó la prenda con unas sandalias de tiras doradas y tacón ancho y joyas de brillantes, especialmente unos pendientes, de diseño colgante con cuatro tiras de brillantes.

Charlène de Mónaco y su cambio radical: corte pixie y estilazo con vestido de Lanvin en la apertura del 61 Festival de Televisión de Montecarlo. /

DR

A finales de junio, los príncipes de Mónaco y sus hijos realizaron un
viaje oficial a Noruega, con motivo de las conmemoraciones del centenario de la desaparición del
Príncipe Alberto I, un pionero del mundo oceanográfico. Y fue entonces cuando Alberto «regaló» a la prensa un amoroso beso a su esposa, que zanjaba
las especulaciones sobre su matrimonio y posible divorcio.

Pero fue en la foto oficial de su undécimo aniversario de boda, realizada en los jardines de Palacio, donde quedaba patente su complicidad como pareja. Y Charlène, de nuevo sonriente y relajada, dio una vez más prueba de su personal elegancia con un vestido aguamarina.

Así es la nueva Charlène de Mónaco que se atreve con todo

Las imágenes que mejor ilustran esta
‘nueva Charlène’ son las que se publicaron durante una visita turística que la princesa organizó en el
Palacio Grimaldi. Allí la princesa hizo una aparición sorpresa y realizó las funciones de guía para uno de los grupos de turistas que visitaban el edificio. La royal mostró las remodelaciones de su residencia oficial a los visitantes, con los que no dudó en fotografiarse cercana y divertida.

Y de la cercanía al esplendor: la
Gala de la Cruz Roja, donde Charlène deslumbró con un vestido azul de Prada y cogida en todo momento de la mano de su esposo. Las joyas, de diseño vanguardista, las firmas escogidas, el maquillaje natural y el peinado nos hablan de una mujer natural, discreta, pero con ganas de dejar huella y que ha entendido finalmente cuál es su papel en una corte principesca tradicional pero enfocada al futuro.

Charlène y Alberto de Mónaco, más cómplices y cariñosos que nunca. /

DR

Charlène ya no tiene miedo y sea cual sea el acuerdo al que haya llegado con el príncipe Alberto, el hecho es que ha funcionado. Y ella está al lado de su marido, en la visita al Papa y en el funeral de estado de la
reina Isabel II, de riguroso luto y con un sombrero tipo casquete.

Pero no solo ha habido actos oficiales. La princesa ha mostrado sus ganas de vivir y definir su propia vida, acudiendo a los desfiles de la Fashion Week de Paris, donde sorprendió con un look de aire rockero en el front row de
Louis Vuitton, junto a
Bernard Arnault.

Asistió también al desfile de Akris, su diseñador de cabecera. Sola, la princesa desplegó su encanto y sintió el calor de la gente. Una imagen poco frecuente en la Charlène previa a su renacer actual.

En noviembre de 2022 volvió a deslumbrar. Fue en la ceremonia de los premios Fundación Princesa Grace. Lució un vestido de satén y corte trapecio, de estampado floral, del diseñador
Terrence Bray, y, sobre todo, una joya, que nunca había mostrado antes en público: el collar La Vie en Rose, diseño del joyero parisino Lorenz Bäumer, con un diamante rosa rebautizado con el nombre de Diamante Grace. Se cumplían 40 años del fallecimiento de
Grace Kelly, y Charlène quiso homenajearla de esta forma.

Vídeo.

Charlène de Mónaco: la vida de la princesa triste

Pero quizá, el signo más evidente de que Charlène ha cambiado y se siente más fuerte fue su aparición, en septiembre de 2022, junto a sus dos cuñadas,
Carolina y Estefanía de Mónaco. Este encuentro no se había producido en dos años y fue en un acto en recuerdo de
Rainiero III, padre del Príncipe Alberto y sus hermanas. Charlène y Alberto volvieron a cogerse de la mano.

La última vez que se había visto a Charlène con sus cuñadas fue en el verano de 2020 durante el funeral de
Elizabeth-Ann de Massy, prima de los Grimaldi, en la Catedral de Mónaco. Ese noviembre, la hermana mayor de Alberto también coincidió con Charlène en los festejos por el Día Nacional del Principado, pero la frialdad que parece existir entre
Charlène y Carolina ha continuado hasta hoy. Quizá ahora es el momento de que la princesa de Mónaco deje claro cuál es su papel y abandone, para siempre, las ausencias, la inseguridad y la soledad.





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