Mike Pence, el timonel que mantiene el rumbo

Mike Pence debe su cargo a un pinchazo. Fue el 14 de julio de 2016. Donald Trump acababa de ganar las primarias republicanas. Y necesitaba un candidato a la vicepresidencia. Era una cuestin de vida o muerte para su candidatura. El senador republicano Ted Cruz haba organizado una rebelin contra l que amenazaba con descarrilar la campaa de Trump. Cruz es evanglico. Sin esa comunidad, Trump malamente poda conseguir la nominacin. Y la presidencia se quedaba en una quimera inalcanzable

.
Pero Trump, que siempre se ha fiado de su instinto, y que ha tomado decisiones por impulso, sin ninguna estrategia -como qued de manifiesto el martes durante el asalto al Capitolio- quera, fiel a su estilo,

alguien con quien conectara personalmente

. Sus favoritos eran dos: el ex gobernador de New Jersey, Chris Christie, y el ex presidente de la Cmara de Representantes, Newt Gingrich. Ambos, en buena medida, fotocopias de Trump. Justo lo contrario del entonces gobernador de Indiana,

Mike Pence: un cristiano evanglico

, muy conservador en materia social, y muy discreto

.
Y por eso mismo el equipo de Trump quera a Pence: l poda demostrar a los votantes evanglicos que el entonces candidato,

aunque no fuera uno de los suyos, s iba a poner en prctica sus polticas

. El golpe de Cruz quedaba, as pues, desactivado. Haba, adems, otra razn, de ndole personal. La segunda persona ms cercana a Trump tras su hija Ivanka, su yerno Jared Kushner, no haba perdonado nunca que Chris Christie, en su poca de fiscal, hubiera metido a su padre en la crcel por fraude fiscal y coaccin a un testigo (el testigo en cuestin era su propio hermano, al que envi prostitutas para grabarle en vdeo teniendo sexo con ellas y chantajearle).
As que, cuando

el avin de Trump tuvo un pinchazo en Indianpolis

, a donde haba ido a reunirse con Pence, la frase favorita del ahora vicepresidente,

“Dios tiene un plan”

, se hizo realidad. Trump tuvo que dormir en esa ciudad y tratar ms en profundidad al gobernador de Indiana. Al da siguiente, Jared e Ivanka volaron apresuradamente desde Nueva York para redondear el trabajo.

Pence no solo daba el voto evanglico

. Era el presidente de la Asociacin de Gobernadores Republicanos, lo que le daba un peso enorme en el partido. Es un ‘cristiano sionista’, que cree firmemente que el establecimiento del Estado de Israel es la primera fase de la segunda venida de Jesucristo. Y, al contrario que Christie y Gingrich, es humilde. La propia Melania Trump se lo dijo a su esposo:

Pence deba ser el vicepresidente porque nunca iba a conspirar contra Trump

.
Gingrich y Christie se quedaron fuera. Pence se convirti en vicepresidente,

el cargo intil ms importante del mundo

, una herencia de las monarquas absolutas del siglo XVIII. Si el presidente est incapacitado, o si fallece, l pasa a ser presidente. Es el suplente. El delfn. Y ah se acaba todo. Cierto: tiene voto de desempate en el Senado. Pero eso es extremadamente infrecuente.
Nadie hubiera podido imaginar que

el Pence que se ha visto en estos cuatro aos acabara

asumiendo ‘de facto’ el control de la situacin poltica

en Estados Unidos

, en un escenario marcado por lo que parece un aislamiento casi total del presidente en la Casa Blanca. En medio del caos, Pence fue quien orden el envo de refuerzos al Capitolio para expulsar a los asaltantes el martes. Y, ahora,

l parece ser la nica persona que ejerce el poder

. Trump, adems, solo tiene a Ivanka, porque Jared est fuera del pas.
As que en este momentos se est llevando a cabo una dursima batalla por el poder en la primera potencia mundial. Una batalla que a veces es visible. El martes,

despus de que Pence se negara a violar la ley

y a declarar nulas las elecciones en los estados que Donald Trump necesita para ganar, su jefe de staff, Marc Short, se desplaz a la Casa Blanca para reunirse con el equipo de Trump y, tal vez, con el propio presidente.

No le dejaron entrar.

Que el mximo asesor del vicepresidente vea prohibida la entrada a la Casa Blanca es algo sin precedentes. En este momento, el poder en ese pas parece estar en manos de

una especie de coalicin dirigida por Pence

en la que estn, tambin, los lderes republicanos y demcratas del Congreso y varios altos cargos del equipo de Trump.
Que Mike Pence sea la persona que tiene el poder real en Estados Unidos es una irnico. Tambin, una muestra del poder de la perseverancia.

El vicepresidente ha sido ms que sumiso frente a Trump

. Ha tolerado que Ivanka y Jared usurpen sus funciones. Ha dado la vuelta a sus opiniones como a un calcetn. Un ejemplo: en junio de 2019, todos los asesores de Trump pidieron al presidente que bombardeara Irn. Trump dio el visto bueno, con el apoyo de Pence. Cuando faltaba media hora para el ataque, Trump cambi de opinin y cancel el bombardeo. Bolton, Pompeo, y Esper se opusieron. Solo Pence apoy a Trump.
Algunos ven en eso falta de principios. Otros,

una fe en que Dios escribe derecho con renglones torcidos

. Lo que es incuestionable es la disciplina de Pence. El vicepresidente es metdico, sistemtico. Cuando eso se suma a su humildad, resulta que su potencialidad como animal poltico es enorme: engaa a sus rivales pareciendo, lisa y llanamente, tonto. Pero no lo es. al contrario. Quienes mejor lo saben son sus rivales demcratas a la vicepresidencia, Tim Kaine y Kamala Harris. Los dos son -se supone- ms listos, ms brillantes, mejores oradores que Pence.

Los dos salieron escaldados de sus debates con el vicepresidente

, en 2016 y en 2020. Pence se ajust al guin. No entr a ningn trapo. Y, ante la propia falta de expectativas que l mismo haba generado, acab ganando fcilmente.
Pero todo tiene un lmite.

La fidelidad de Pence a Trump se acab el martes

, cuando el vicepresidente declar que no puede violar la ley y negar la validez de los resultados electorales. Desde entonces, la alianza sellada aquel 14 de agosto en que la rueda del avin de Trump pinch se ha roto. Al menos por el momento, Pence est al mando.

Y Trump est aislado

. Como narra el periodista del

Washington Post

Bob Woodward en su libro

Rabia

, publicado en Espaa por Roca, sobre la presidencia de Donald Trump, cada vez que el compaero de fe evanglica, correligionario republicano y paisano de Indiana Dan Coats, que era director nacional de Inteligencia, expresaba su angustia ante lo que Donald Trump haca, Pence le contestaba:

“Mantn el rumbo”

. Ahora, Mike Pence tiene en sus manos el rumbo de Estados Unidos.

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