Manuel Piar mulato o ¿Príncipe de Braganza? – Hechos Criollos

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«Piar está aquí y su causa se ha abierto y sigue con todas las aparentes formalidades posibles hasta que se le de la sentencia que será de muerte» Simón Bolívar a Bermúdez.


 

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Manuel Carlos Piar es una de las figuras más controversiales de nuestra historia. Uno de las grandes preocupaciones de la historiografía venezolana, ha sido su origen. Francisco Herrera Luque noveló en el «Caudillo de dos colores» varias de las teorías, pero suele pesar una de las más románticas, que era hijo de un príncipe portugués y una mantuana. De ahí se han generado muchas investigaciones para descubrir si realmente, el Libertador de Guayana, Ayudante de Estado Mayor de Francisco de Miranda, fue heredero y Príncipe de Braganza.

El príncipe Mulato

Formalmente, en la fe de bautismo encontrada en 1874 en los Archivos Nacionales de Holanda, Piar nació en Curazao, en la ciudad de Willemstad y era hijo de la partera mulata, María Isabel Gómez; y de Fernando Piar Lottyn, capitán de marina mercante, ascendiente de italianos. Tenía dos hermanos de ese matrimonio, Felipe y Juana.

A simple vista, por las descripciones que se conocen, Piar fácilmente pasaba por ser blanco de casta. Piel blanca, un poco oscurecida por su vida como navegante, ojos azules, cabello enrulado, estatura media y con porte de clase. Bien se puede observar que se trata de elementos que no solo describen su apariencia física sino también su actitud corporal. Todo esto ha hecho que se generen muchas dudas sobre su real procedencia.

Tavera Acosta en los Anales de Guayana, afirma que Manuel realmente era hijo de Carlos de Braganza y Soledad Jerez Aristeguieta, según un árbol geneológico encontrado en Angostura por el Consejo de Guerra, cuando se decomisó el equipaje y los archivos en el proceso que le hicieron al General, acusado por traición.

En esta teoría, se dice que el príncipe de Braganza estuvo secretamente en Caracas, alojado por la distinguida familia Aristeguieta. Durante aquella estancia, tuvo un romance con la hija mayor de Don Miguel Jerez. Como consecuencia, ella fue enviada al convento de las Monjas Concepciones y ahí dio a luz a Manuel Piar. Apenas de dos años fue entregado al deudo de los Soublette Piar Jeres Aristeguieta, Fernando Piar, un comerciante, quien se hizo cargo del niño. Fernando le dio su apellido y lo crió junto a su esposa María Gómez, quien sería la nodriza, en vez de la madre.

Fernando Piar educó a Manuel en Curazao y en las diferentes islas británicas, donde aprendió el inglés y algo del francés, para sumar el papiamento y español. Hizo que estudiara matemáticas con el ingeniero Juan Pires, lo que hizo que tuviese una formación poco común y accesible para un mulato.

¿Hay pruebas de la leyenda?


«Bien sabe Carlos, que aquí no corre una gota de ese color» Piar hacia Soublette mientras se le sentencia por sublevar a los pardos contra la República


 

Hasta ahora, esta teoría parece nacer de una partida de nacimiento que se encontró el Obispo de Guayana, José Manuel Arroyo y Niño, quien dio fe de haber tenido el documento en sus manos. Esta apareció justo cuando se estaban realizando las demoliciones de los conventos y posiblemente venía del manuscrito donado de Urbanejo Padilla quien lo debió recibir del confesor de Piar, el prebistero Remigio Pérez Hurtado, provisor del Obispado de Guayana. Sin embargo, el documento nunca ha sido encontrado, al parecer por obra de Guzmán Blanco, quien al ser deudo del Libertador y Soublette, mandó a destruirlo.


«También es sabído que nunca se ha reputado por pardo de manera que solo en su frenesí se hubiera declarado tal» Soublette mientras dicta la sentencia de muerte de Piar


Quienes refutan esta teoría, indican que no había tal Carlos de Braganza, ni Soledad de Aristeguieta. Pero hay que tomar en cuenta que muchos elementos que hoy parecen desaparecidos, ya sea por obra del tiempo o de Guzmán, han hecho fuerza en esta posibilidad que parece seguir ahí, latiendo en el corazón de Guayana, la tierra que liberó con su genio. El grito del Libertador de Guayana sigue haciendo eco en nuestro gentilicio, un grito por la justicia, un grito en contra de la traición y el fin de las intrigas que tanto daño han hecho a nuestra República. 

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G.J.Jiménez

Fuente
Anales de Guayana. Tavera Acosta.
El ocaso de un Libertador. Gil Amundarai, Yolimar.


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