¿Volverá Rihanna? | Babelia | EL PAÍS

Si hay algo que a estas alturas de año sabemos que no le podemos pedir a 2020 es compromiso. No atiende a razones y funciona sirviéndose de una lógica que tememos que no comprende ni él. Su naturaleza elusiva y traicionera se puede trasladar al calendario de lanzamientos musicales, que desde el advenimiento de la pandemia se ha convertido en un carrusel de cambios de fecha y cancelaciones, hasta plantarnos en otoño y aún no saber a ciencia cierta cómo serán en lo musical los últimos meses del año.

Si este siglo nos enseñó que la década estaba agotada como forma de medir los flujos de la música, este 2020 nos prepara para que debamos empezar a entender los años como entidades fragmentadas en las que nos vemos obligados a analizar los lanzamientos más relevantes sirviéndonos de la situación global en la semana en que salieron al mercado. Daniel Ek, fundador de Spotify, reclamaba recientemente a los músicos más contenido. Nosotros le pedimos a 2020 justo lo contrario.

En diciembre del pasado año, Ronnie Wood anunciaba que The Rolling Stones iban a lanzar un nuevo largo este 2020. Hoy por hoy no termina de estar del todo claro. Kendrick Lamar es otro que parece que debía publicar nuevo material: su posición como cabeza de cartel de varios festivales auguraba disco del ganador del Pulitzer antes del verano. Aunque, según ciertos rumores, el largo fuese a tener influencias del rock, se espera con ganas. Lo curioso es que, en lugar de saber cada vez más detalles de ese largo, parece que vamos sabiendo menos. Algo similar sucede con Adele, The XX, Alicia Keys, The Cure, Bon Jovi, Weezer o Erykah Badu. Todos siguen sin fecha y sin apenas noticias sobre su contenido. Bueno, de Alicia y de Bon Jovi intuimos que han tenido problemas para decidir el título del disco: el de ella parece que se llamará Alicia, y el de los de Nueva Jersey, Bon Jovi 2020. En cierto modo, los artistas más grandes y con una forma más tradicional de promocionar sus canciones se han visto superados por la coyuntura, y si consideramos que se trata de gente no exactamente prolífica y que mueve un engranaje extremadamente grande y pesado cada vez que saca nuevo material al mercado, tiene sentido que esperen a ver si la rueda vuelve a girar, si se ha roto definitivamente o, lo que es peor para casi todos ellos, si a la rueda hay que buscarle una de repuesto, lo que a muchos les condenaría definitivamente al ostracismo.

Lo bien que le ha salido la jugada a Dua Lipa (no retrasar, promocionar haciendo de la necesidad virtud), lo regular que le funcionó la cosa a Lady Gaga (retrasar y retrasar, lanzar y… desaparecer) y lo increíblemente bien que está gestionando el desbarajuste Taylor Swift (publicar a traición un material en total sintonía con lo que hay, su aclamado Folklore, y robarle el verano y nos tememos que también el otoño a todos los demás) impide sacar conclusiones fiables sobre a qué política de lanzamiento y promoción hay que adscribirse en estos momentos. Menos mal que nos queda Springsteen, que es valor refugio en tiempos de crisis. El autor de Born To Run parece que va a sacar disco este final de año y se ha servido de una vieja e infalible táctica para crear expectativas: mandar a alguien de su entorno —en este caso, a Nils Lofgren— a declarar en los medios que lo que ha escuchado es lo mejor que ha escrito Bruce. Visto como está todo lo demás, podría ser hasta cierto.

Entre lo más esperado, lo nuevo de Elvis Costello, Red Hot Chili Peppers, Kylie Minogue, Tricky o Dolly Parton

Pero 2020, incluso en el terreno de la incertidumbre, mantiene ciertas tradiciones. Así, como ya es habitual desde hace un tiempo, en la lista de discos que podría salir este otoño están clásicos como el nuevo de Rihanna, que se lleva esperando casi desde el día siguiente al lanzamiento de su anterior trabajo, el magnífico Anti, en 2016. El largo podría llamarse R9 y ya se anuncia como la nueva colección de canciones de la fundadora de la marca de maquillaje Fenty. También, como cada mes de cada uno de los últimos años, hay lanzamiento pendiente de Kanye West (ahora se titula Turbo Grafix16). Chromatics insisten en retrasar su Dear Tommy, el Chinese Democracy de la electrónica. Y hace un mes apareció la noticia de que podría haber disco nuevo de Portishead. Al verlo daba la sensación de que era el mismo texto que llevamos leyendo 10 años, solo que con la fecha cambiada. Luego hay casos como el de Frank Ocean, que, tras lanzar cuatro canciones que parecen ir en cuatro direcciones musicales distintas, ha declarado que ya no está seguro de si el formato álbum sigue siendo válido, lo que no ha hecho más que aumentar las especulaciones sobre si veremos largo suyo antes de 2021.

A pesar de todo el desbarajuste, la primera parte del año vino marcada por retornos de artistas que llevaban casi una década sin publicar. A saber, Bob Dylan, The Strokes, Fiona Apple o Bright Eyes. Retornos celebrados que van a tener su continuación este último trimestre con el nuevo material de Elvis Costello, Red Hot Chili Peppers, Kylie Minogue, Tricky, Marilyn Manson o Dolly Parton, quien lanzará su primer disco navideño desde 1990.

También debería salir a la luz Chemtrails over the Country Club, el nuevo y muy esperado disco de Lana del Rey, que se anunció ya el año pasado tras el éxito del descomunal Norman Fucking Rockwell. Desde entonces, le han cambiado dos veces el título, la artista ha publicado un largo de spoken word (Violet Bent Backwards over the Grass) y ha subido a Instagram un minuto de un tema titulado ‘Tulsa Jesus Freak’, que podría ser el primer single del largo. O no. El día 4 está previsto que se publique. Si eso no sucede, nadie se va a extrañar. Después de todo, es 2020.


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